Polinotas


Los nuevos mejores amigos del vecindario by torrijos
diciembre 7, 2010, 10:27 pm
Filed under: Ciencia Política y Gobierno, Relaciones Internacionales

Martes, 7 de diciembre del 2,010

VICENTE TORRIJOS R.

Hasta en los mejores barrios del mundo hay un rufián.  Generalmente, ese rufián se asocia con otros y lidera alianzas.  Y sintiéndose cada vez más fuerte, ofende, agrede, y pretende controlar al vecindario entero.

A veces, el rufián es perseguido por los agentes del orden.  Entonces se aplaca.  Reduce su actividad pública.  Se hace menos visible.  Se agazapa.

Generalmente, ese bribón es muy sagaz y consigue burlar a los operadores de seguridad.   Así, cuando percibe que la presión se alivia, aparece de nuevo en el área promoviendo bandas criminales y sometiendo una vez más a los residentes con su actitud pendenciera y destructiva.

Desconcertados y agobiados por un mal que no tiene fin, los habitantes del sector se preguntan si sería preferible negociar con él, atraerlo, hacerlo parte del sistema, integrarlo, hacerlo corresponsable, prometiéndole a cambio la desaparición de expedientes, recompensas materiales y reconocimiento público.

Entonces, el canalla lo piensa bien y resuelve entrar al juego.  ¿Por qué rechazar semejantes ofertas si sabe que ha logrado amedrentar suficientemente a los vecinos y ellos están dispuestos a premiar y reforzar su conducta negativa ?

En consecuencia, la gente termina aceptando al transgresor y lo convierten en el nuevo mejor amigo del condominio.  Haciendo uso de un milenario mecanismo de defensa (la identificación), los residentes acogen con entusiasmo al malhechor y mediante rituales de asimilación funcional, la comunidad se refunda y se reinventa ilusionada con un porvenir pletórico de prosperidad y armonía.

Negándose a aceptar las evidencias, desoyendo consejos, desconociendo la historia, evadiendo la experiencia acumulada, desechando las lecciones aprendidas, los copropietarios, presas del miedo y del entusiasmo al mismo tiempo, se felicitan y complacen repitiendo aquello del mal arreglo y el buen pleito, o mejor aún, sintiéndose artífices de un nuevo orden en el que sin desgastarse persiguiendo al criminal han logrado en él la más exitosa y ejemplar reeducación.

Pero el rufián tiene sus propios planes.  Sus intenciones no se agotan en tan estrecho escenario de repartición de utilidades.  Su naturaleza es otra.  Sus pretensiones son amplias.  Su proyecto, ambicioso.

Sintiéndose la reencarnación misma de quién sabe quién, o el principio y final de la historia, el verdugo agazapado teje ahora con mayor precisión sus redes del terror, refina sus métodos, reentrena a sus huestes, se rearma, se acicala, y cuando los vecinos menos lo esperan, cuando duermen sobre los laureles orgullosos de haber logrado, por fin, la tranquilidad y el sosiego, el bribón rompe el encanto y emprende la fase final de su aventura destinada a adueñarse definitivamente del apacible y candoroso vecindario.


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: