Polinotas


El modelo de las dos Coreas by torrijos

VICENTE TORRIJOS R.

El pasado 26 de marzo, el gobierno de Corea del Norte dio la orden de torpedear un buque de guerra de Corea del Sur, partiéndolo en dos en un santiamén.

Por supuesto, no lo hizo evidente, no reivindicó el hundimiento, ni hizo alardes de sus capacidades.  Pero sabía que, tarde o temprano, el hecho quedaría suficientemente esclarecido.

En efecto, hace pocas horas, la comisión multinacional que se dedicó a investigar los hechos pormenorizadamente llegó a la conclusión incontrastable de que fue un proyectil lanzado por los comunistas el que terminó causándole la muerte a un centenar de soldados de la Corea libre.

Corea libre, sí, pero tímida, retraída y paralizada.  Consciente desde el primer momento de que semejante estallido no podía ser otra cosa que un ataque deliberado, el gobierno surcoreano se abstuvo de responder de manera inmediata, absorbió prudente (o, más bien, cobardemente) el golpe, se dedicó a investigar los hechos, y sólo dos meses más tarde, cuando ya había bajado la marea, concluye que se trató de un acto aleve contra uno de sus buques emblemáticos en el Mar Amarillo.

En cambio, el gobierno marxista-leninista adopta una posición arrogante y desafiante que, lejos de mostrar cualquier tipo de arrepentimiento, se parece a la del forajido que arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

Ante la posibilidad de que, legítimamente, Seúl presente el caso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas buscando sanciones contra el agresor, el régimen radical sostiene, de la manera más descarada posible, que “habrá guerra” en caso de que se emprenda cualquier tipo de respuesta contra su país.

Respuesta que, tal como lo muestra la historia reciente, no pasaría, en todo caso, de suspender vuelos, limitar el flujo de visitas, afectar algunos fondos, o elevar una protesta diplomática.

Dicho de otro modo, los comunistas se sienten con las manos absolutamente libres pues cada vez que violan la frontera, disparan contra la unidades del Ejército, u hostigan a las embarcaciones del Sur, sólo obtienen a cambio una mojigata, tímida y contemporizadora actitud que atenta contra la dignidad de una democracia que tanto costó defender y construir.

No obstante la masiva presencia militar norteamericana en el Sur, el desparpajo y la desfachatez del régimen del Norte no tiene freno.  La democracia se aflige, se acongoja y se retrae, mientras el totalitarismo se solaza con cada nuevo golpe que asesta de manera exitosa.

En definitiva, y trasladando el problema conceptual a nuestro vecindario, Ortega, Chávez y Correa están aprendiendo la lección rápidamente.  Aunque (por lo pronto), no necesiten tomarse la molestia de bombardear embarcación alguna.   +++


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