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Complicidad y complacencia
VICENTE TORRIJOS R.
Entrevista concedida al diario La Tercera, de Santiago de Chile.
¿Cómo evalúa usted la gira del Presidente Uribe : tuvo resultados positivos o negativos ?
La gira fue absolutamente tardìa e improvisada, pero tambièn era imperiosamente necesaria. Tardìa, porque el gobierno colombiano dejò un vacìo diplomàtico que Chàvez llenò de inmediato cuando puso de su lado a Lula da Silva y Bachelet con el fin de pedirle explicaciones a Uribe acerca del acuerdo de cooperaciòn militar con los EE UU.
Por otra parte, la gira será completamente inútil si no tiene continuidad, es decir, si el gobierno colombiano no se decide de una vez por todas a enfrentar a fondo esta amenaza, sin descartar ninguna opción, y en todos los escenarios : Oea y Grupo de Rìo, pero, principalmente, Corte Penal Internacional y Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
¿Cómo afecta a Colombia este acuerdo con EE UU respecto a su relación con la región ?
Colombia y EE UU se sienten ahora mutuamente respaldados para contener y disuadir a Chàvez de emprender cualquier aventura militar y le están poniendo lìmites contundentes a su complacencia con el narcoterrorismo de las Farc y el Eln.
En otras palabras, se trata de un señal inequìvoca de que Colombia no tolerarà la intromisiòn de la Alianza Bolivariana en sus asuntos internos y de que apelarà, ahora con mejores herramientas y cuando lo estime oportuno, al principio de legìtima defensa ampliada con el fin de perseguir a los terroristas, especialmente a aquellos que estàn gozando de refugio por parte de gobiernos còmplices del vecindario.
¿Qué piensa de los dichos de Chávez de que el acuerdo podría generar una guerra en la región ?
El ciudadano común, tanto en Colombia como en Venezuela, ya es plenamente consciente de la complicidad de Chávez con las Farc. Esa connivencia es, de hecho, un acto de agresiòn contra la poblaciòn colombiana, y Colombia tiene todo el derecho a rechazar las agresiones, tanto las inminentes como las no inminentes.
Dicho de otro modo, Colombia y los Estados Unidos, con el apoyo de los paìses libres de Amèrica, estàn librando una guerra contra el narcoterrorismo, y lo mejor que podrìan hacer los presidentes Chàvez, Ortega, Correa y Morales es sumarse a ese noble propòsito colectivo.
Porque si ellos se sienten amenazados cuando Colombia y los Estados Unidos persiguen a las Farc, o al Eln, la conclusión es muy simple : las Farc y el Eln son socios no-gubernamentales de la Alianza Bolivariana. +++
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Nada que negociar
VICENTE TORRIJOS R.
Con desafiante altivez, los carteles mexicanos de la droga le han propuesto al presidente Calderón dialogar “para llegar a un consenso, a un pacto nacional”.
Inspirados, sin duda, en experiencias como la colombiana, donde todo se negocia y los presidentes andaban de arriba para abajo buscando interlocutores de todo pelambre con el fin de quitarse de encima el miedo al que los sometían narcotraficantes-y-guerrilleros, los cabecillas del cartel de “la familia michoacana”, o como se llame, advierten que “la violencia no va a parar” y que es imperativo negociar, cueste lo que cueste.
Semejante disparate, que solo busca –como acá en Colombia- obligar al Estado a acceder a sus pretensiones, se basa en la enorme capacidad generadora de violencia que ellos exhiben, y de la que hace parte un arsenal tan nutrido y sofisticado como el de Hamás o Hizbolá.
Pero se funda también en su sorprendente penetración social, con la que han logrado tejer un cordón comunal protector basado en fibras de solidaridad popular que ya quisieran tener algún día Alfonso Cano y el Mono Jojoy.
Y, como si fuera poco, hace camino también por sus conexiones internacionales, es decir, por los vínculos con organizaciones terroristas dedicadas al cultivo, control y procesamiento de la hoja de coca que, políticamente hablando, tienen florecientes contactos con varios gobiernos del vecindario.
Por fortuna, la respuesta del presidente Calderón ha sido inequívocamente tajante : nada de contemplaciones, nada de negociaciones. “El gobierno federal no dialoga, no pacta, ni negociará jamás con organización delictiva alguna”, ha sostenido el ministro del Interior, Fernando Gómez Mont.
Con 36 mil militares involucrados en el control del orden público, con el apoyo de la Alianza del Norte de la que hace parte, es decir, con el respaldo de Estados Unidos y Canadá, y con el acompañamiento decidido de las Fuerzas Armadas de los países libres de América, México derrotará tarde o temprano a ese cartel de “la familia”, así como a sus antagonistas, los carteles de Sinaloa y del Golfo.
Ciertamente, las drogas no dejarán de existir, pero los criminales y los terroristas saben muy bien que si no se someten ahora a la justicia, el único futuro que les es espera es el que tuvieron Ernesto Guevara, Camilo Torres, Pablo Escobar y Raúl Reyes. +++