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Imperturbable Mickey Mouse
VICENTE TORRIJOS R.
Han pasado ya ochenta años desde que Disney lanzara al romántico ratón en la película Steamboat Willie.
De hecho, el estreno es una secuencia en la que, apasionado, logra poner a bordo a Minnie, su tierna enamorada, venciendo toda suerte de vicisitudes.
Encantador, meloso y dulzón, el ratón Miguelito ha atraído a los niños y a los adultos de medio mundo que tienen la suerte de llegar a Orlando en un 4 de julio para dejarse atrapar por su mirada apacible, llena de afecto y jovialidad.
Pero la historia de Mickey no se reduce a la ternura, el apego y la dulzura.
Desde su primera película, el candoroso ratón libra una batalla feroz contra el malévolo Capitán Pete, un gato gigantón, masca tabaco y rufián a quien agarra por la cola hasta derrotarlo sin darle tregua ni cuartel.
Así que los ochenta años de Mickey han sido también los de ocho generaciones de niños inspirados en la lucha contra el mal, la delincuencia transnacional y los enemigos de las libertades individuales.
Síntesis y paradigma del mágico Disney World, el ratón transporta a las mentes infantiles de cualquier cultura hacia la fantasía y la creatividad propias de los valores occidentales que, de tal manera, se van afianzando en un divertido e impecable proceso socializador.
Fiel escudero del individualismo pragmático, de la solidaridad capitalista y del espíritu competitivo que alcanza sus mejores resultados mediante el trabajo en equipo, el ratón Miguelito desata automáticamente la animadversión de quienes superficial, o profundamente, albergan sentimientos autoritarios, colectivistas y totalitarios que se oponen a la libertad de elegir, de pensar y de comerciar.
No en vano, el nazismo, el social-imperialismo ruso y la revolución bolivariana han aborrecido al universo fantástico de Mickey Mouse, a tal punto que los fundamentalistas de Hamás en Palestina lo clonaron dándole vida a Farfour, “el amigo de los niños” musulmanes que invita a la Yihad, a descuartizar a los judíos, y que en esa visión destructiva del mundo, pierde la vida en un capítulo enfrentando sangrientamente al enemigo sionista.
Triste final que para nada se asemeja a la vida esplendorosa, feliz y reluciente de Mickey Mouse que sigue desplegando a lo largo y ancho del globo el estandarte de la concordia, la libertad y la bondad. +++
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¿Guerra civil allá ?
VICENTE TORRIJOS R.
Desde comienzos de año viene diciendo el presidente Chávez que si la oposición le gana las elecciones territoriales del domingo, “habrá guerra civil en Venezuela”.
Y no ha ahorrado esfuerzos para sustentar su tesis. Aparte de clausurar medios de comunicación, atentar contra la propiedad privada, socavar la democracia representativa y violentar a la inversión extranjera, Chávez se ha dedicado a perseguir a la oposición de manera ejemplar.
Sin ir muy lejos, Nicaragua es eso, el mejor reflejo de esta pedagogía de las disfunciones. Sin observadores internacionales, sin control interno, y con apoyo expedito desde Caracas, la violación de la democracia ha llegado a tal punto que hasta los votos eliminados por el gobierno sandinista han ido apareciendo, sí, … pero en los basureros de Managua.
Así que de haber guerra civil en Venezuela, la habrá no porque la oposición se lo proponga sino porque el mismo régimen chavista así lo quiere, lo propugna y lo promueve.
¿A quién se le ocurre que si la oposición gana la tercera parte de las gobernaciones -como es bien probable-, “los tanques de la Brigada Blindada saldrán a las calles para defender al gobierno revolucionario” ?
¿A quién se le ocurre que si la oposición triunfa, entonces el gobierno mismo estimulará directamente a sus seguidores para que usen las armas contra los vencedores porque “la revolución bolivariana está armada y el pueblo venezolano tiene que defender el proceso revolucionario” ?
¿A quién, si no a una mentalidad sociópata, se le puede ocurrir, en últimas, que la victoria del otro suponga la guerra, el aniquilamiento y la devastación, como si en ese absolutismo del siglo xxi los herejes e infieles sólo pudieran esperar la muerte misma ?
Muerte que, tal como van las cosas, podría dejar de ser una metáfora porque, en la práctica, el régimen chavista no ha escatimado energías para perseguir al general opositor Baduel, al gobernador Martínez, de Sucre, a quien le ha llamado “asqueroso traidor”, o al gobernador Rosales, del Zulia, a quien le ha dicho “tumor maligno”, como si no fuese consciente de que si hay metástasis en Venezuela, esa es, precisamente, la que está generando la propia revolución bolivariana. +++
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Pasión por el imperio
VICENTE TORRIJOS R.
Tal vez, uno de los efectos más vistosos y pintorescos producidos por la elección presidencial norteamericana es el desaforado afecto que ha mostrado el Socialismo del Siglo XXI por el nuevo presidente de los Estados Unidos.
Dando una muestra clara del irresistible encanto que le produce la cultura del Norte, la izquierda ha encontrado, de la noche a la mañana, su preclaro orientador ideológico en Barack Obama, salvador del planeta.
Evo Morales, por ejemplo, ha celebrado el “gran triunfo”, la presidenta chilena se ruborizó cuando lanzó felicitaciones al Senador triunfante, Lula da Silva no cabía de la dicha con el histórico acontecimiento y centenares de cubanos se emborracharon en la noche del 4 de noviembre viendo en la Casa Blanca la reencarnación de José Martí.
Hugo Chávez, por su parte, deliraba con la victoria 48 horas antes y en declaraciones de inocultable dimensión hormonal le pidió “al hombre negro” que entraran en una nueva etapa poniéndose a la altura de la historia.
Poco después de conocerse el resultado, el mismo Chávez consideraba el triunfo de Obama como una consecuencia natural del irrefrenable avance de su revolución socialista y deslumbrado por el color de la piel del heredero de Washington, Jefferson y Monroe, se olvidó de que, en sus propias palabras, todos ellos son unos “yanquis de m … ” que “se pueden ir al carajo”.
Más cautos y contundentes fueron, por supuesto, los rusos, aliados del Palacio de Miraflores, pero, ellos sí, verdaderos maestros del tablero estratégico, cuando expresaron sin ambages que querían la liquidación del escudo antimisiles en Europa Oriental y que muy pronto emplazarían alrededor de Polonia un cordón de misiles nucleares tácticos.
En cambio, Chávez y sus correligionarios piensan que con cantos de sirena podrán persuadir al presidente Obama y que lo convertirán en un socio más de la Alternativa Bolivariana para las Américas refundando las relaciones hemisféricas mediante el reconocimiento de beligerancia para las Farc o el apoyo irrestricto al Frente Sandinista en sus pretensiones de anexarse San Andrés y Providencia.
En vez de pensar que Obama renunciará al imperio para cambiar al mundo, Chávez y sus escuderos deberían verse en un espejo porque si algo necesita este planeta para ser verdaderamente libre es que no se ampare al terrorismo, que no se persiga a la prensa, que no se atente contra la propiedad privada, que no se agreda la inversión extranjera y que la oposición no sea eliminada. +++