Archivado en: Relaciones Internacionales
Ortega al congelador
VICENTE TORRIJOS R.
Mientras cancilleres y vice-cancilleres se desgastan negociando mil y un detalles inventados por el Palacio de Miraflores para dilatar, entorpecer y obstruir, el presidente Ortega completa la faena en cuanto escenario internacional se cruza denigrando contra el gobierno colombiano, agrediendo al presidente Uribe y exhibiendo su flexibilidad complaciente con la guerrilla colombiana en la frontera (y más allá de la frontera).
Mientras algunos de sus militares tratan, afanosamente, de contener la expansión de las Farc en Lago Agrio, Sucumbíos, que hace metástasis con la venia de Larrea, Correa se pasea por el hemisferio atentando contra la dignidad colombiana a diestra y siniestra (sobre todo a siniestra).
En efecto, gran parte de los militares y policías que rodean a su presidente sienten hacia él particular aversión pero lo soportan con la ilusión de que más temprano que tarde saldrá del poder para darle paso a la decencia y la firmeza contra el terrorismo.
Sin embargo, Correa sigue adelante con su campaña anticolombianista. Todavía sueña que con ello podrá fortalecerse a nivel interno, ahora que hasta su Constituyente se le está descuadernando hoja por hoja, y que restablecerá las relaciones con Colombia para normalizar el comercio y los planes de cooperación.
Pero este doble juego tiene un límite. Y aunque siempre es preferible mantener unas relaciones diplomáticas fluidas y estabilizadas, de nada sirve volver a tener embajadores en Quito y Bogotá si bajo la superficie navegan los torpedos destinados a romper la integridad, la seguridad y la defensa.
Dicho de otro modo, el presidente Correa ha confundido la buena disposición del gobierno colombiano a negociar la normalización diplomática con la ansiedad política por lograr la estabilidad y la cooperación.
Lo que Correa debería tener claro es que Colombia nunca indemnizará, ni reparará nada que tenga que ver con la legítima lucha contra el terrorismo y el uso del derecho a la defensa. Que Colombia nunca aceptará excusas que le pongan velo a la complicidad con las Farc. Que las relaciones entre los dos gobiernos no se reestablecerán simplemente por los esfuerzos aislados de militares honestos que arriesgan su vida por tratar de refrenar el terrorismo. Y que las relaciones entre los pueblos no dependen de un gobierno que ha endosado la soberanía, el prestigio y la buena voluntad de su gente al proyecto expansionista de la revolución bolivariana. +++
1 comentario por mucho
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Este semestre esta bueno para analizarlas campañas políticas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Perú.
comentario por Federico de la Reguiera Julio 11, 2008 @ 8:09 pmNo solo como escenarios de mercadeo fuerte entre 2 bandos claramente definidos, sino como la situación internacional puede afectar campañas que ni siquera que tiene como caracteristica comun un ambito interno fuerte.
El entorno internacional en unas elecciones locales, o en referendos internos. buen tema