Archivado en: Relaciones Internacionales
VICENTE TORRIJOS R.
Entrevista para el diario Correio Braziliense (segunda
parte).
El ministro de la Defensa dijo que hay problemas de
comunicación entre los frentes y que no hay
concordancia con el nuevo liderazgo. ¿Qué impacto
puede tener eso en las Farc ?
El nuevo Secretariado de las Farc sólo tiene tres
caminos : o negocia una rendición honrosa y respetuosa
; o trata de hacer ajustes organizacionales para
restablecer la confianza interna y los contactos
nacionales e internacionales (ahora que la
‘farcopolítica’ ha sacado a la luz toda la red de
apoyos que tenía) ; o se lanza a perpetrar actos
terroristas para demostrar que todavía tiene capacidad
militar y que no ha perdido su identidad
revolucionaria. Ninguna de las tres opciones es
fácil, y ninguna le devolverá la posibilidad de llegar
algún día al poder en Colombia. Pero tal vez la más
sensata sea la primera : negociar su entrega antes de
que sea demasiado tarde.
¿Piensa que el fin de los secuestros de Ingrid
Betancourt y de los otros rehenes está cerca ? ¿Por
qué?
El proceso Farcopolítico ha revelado toda la red de
contactos que tienen las Farc dentro y fuera de
Colombia. Las Farc hacían uso de esos contactos para
manejar a los secuestrados como botines de guerra,
como mercancía política. Gracias a esos contactos
humanitarios, como el presidente Chávez, por ejemplo,
las Farc obtenían máximo reconocimiento mediático y
hasta diplomático. Ahora que todo esto ha quedado al
descubierto, ya no podrán seguir manejando a los
rehenes de esa forma. En otras palabras, los rehenes
han perdido valor político y pasan a convertirse en un
lastre muy pesado para una organización tan débil
desde el punto de vista operativo.
O sea, que desde un punto de vista estrictamente
racional, lo mejor que las Farc podrían hacer es
entregar a los secuestrados como punto de partida de
un proceso negociado de rendición con el
acompañamiento de gobiernos como el de Venezuela o
Ecuador.
En todo esto el papel de Chávez y Correa puede ser muy
importante, pero lo primero que tendrían que hacer es
retractarse y no seguir apoyando a la guerrilla en los
niveles logístico-militar, político y financiero.
Tal como sucedió entre la Unión Soviética y la
guerrilla centroamericana, si Chávez y Correa les
negasen el apoyo a las Farc, la guerrilla no tendría
más remedio que abandonar la violencia como método de
acción política.
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