Archivado en: Relaciones Internacionales
VICENTE TORRIJOS R.
Desde hace varios años el senador Barack Obama ha sido
un crítico de oficio sobre los asuntos colombianos.
Hace parte de un núcleo de congresistas demócratas
que, por inercia, firman cartas adversas al Gobierno
para reafirmar su identidad partidista
anti-republicana.
Al lado de prestigiosos dignatarios como Kennedy, o
Kerry, y de otros, menos encumbrados pero con
intereses mucho más marcados en nuestros asuntos
internos, Obama no quiere el libre comercio con
Colombia y le parece que ésta es una república
bananera en materia de derechos humanos.
Aunque fue muy oportuno al rechazar la osadía
(calculada) del presidente Chávez cuando les reconoció
a las Farc la condición de beligerantes, habrá que ver
hasta dónde estaría dispuesto a llegar cuando se
conozca plenamente el contenido de los computadores de
Raúl Reyes.
Será muy inspirador y para muchos la gran promesa del
sistema político norteamericano, pero sería preferible
que abandonase los estereotipos tropicales y se
adentrara personalmente en el conocimiento del
principal aliado que han tenido los Estados Unidos en
el hemisferio.
Podrá pensar, como Palmerston, que no hay aliados
permanentes, pero ya que se precia de ser un auténtico
cosmopolita, mucho bien le haría a la política
exterior de su país que sopesara con cuidado lo que
Colombia significa en su tablero de seguridad y
defensa.
Aunque sin tanta dosis de ingenuidad, algo parecido
sucede con la senadora Hillary Clinton. Amantísima
esposa, ella ha sabido honrar la amistad que el ex
presidente sostiene de vieja data con la Casa de
Nariño.
Pero maniatada por los sindicatos que tanta injerencia
tienen en la vida cotidiana de su Partido, ella no se
ha atrevido a ponerle límites al anticolombianismo que
anida en algunos sectores del radicalismo liberal.
En otras palabras, abundan las razones para tomar
distancia de la postura Demócrata sobre la relación
con Colombia. A diferencia de lo que sucedía hace
doce años, cuando era apenas natural que el
distanciamiento se diera, los vaivenes Demócratas
ponen hoy en entredicho una relación que ha sido
fructífera y respetuosa.
Las cosas aún podrían cambiar. Nunca se sabe. Pero,
por lo pronto, la respuesta es una sola : ni Hillary,
ni Obama. +++
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Es mas que claro que en Estados Unidos, por encima de la gran mayoria de estados con sistema electoral con poses democraticas, una cosa es lo que se dice de candidato y otra en el cargo al que se aspiraba. (en todos loados pasa, pero en EEUU es mas evidente).
Sera que esta nueva estrellita norteamericana podra enetender lo que actualmente debe ser prioridad para los Estados Unidos (los analistas de los dos partidos los dicen : Latinoamerica), o se dejará llevar por lo que diga la popularidad mediatica que lo ha llevado alla arriba.
yta ni se sabe quien va a ganar
Comentario por Federico de la Reguiera Mayo 26, 2008 @ 7:42 pm