Archivado en: Relaciones Internacionales
Por VICENTE TORRIJOS R.
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HABLEMOS claro. Al presidente ecuatoriano Rafael Correa no le parece prioritario el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Colombia. Así lo ha dicho su propia Canciller y lo ha ratificado él tanto en la retórica como en la práctica.
Por el contrario, y en franco irrespeto hacia la Corte de La Haya, ha puesto en su conocimiento el problema de la fumigación en la frontera, cuando hace muchos meses Colombia dejó de asperjar en el área y se ha concentrado en tareas a más de diez kilómetros del borde.
Correa también ha dicho que preferiría desmilitarizar la frontera y dejarla vacía, dizque con el fin de que Colombia asuma plenamente su responsabilidad en materia de seguridad fronteriza.
Víctima de su propio invento, ha tenido que rectificar con prontitud y ahora anda en veloz carrera para modernizar las Fuerzas Armadas y ser, así, consecuente con sus bravuconadas, pues no pasa día en que deje de anunciar que recibirá con fuego cualquier penetración del territorio por fuerzas “regulares o irregulares”.
Adicionalmente, el Presidente ecuatoriano, asaltado por su conciencia, sigue aseverando que “no es colonia, ni patio trasero de nadie” y, valiéndose de una sana propuesta del Brasil, pretende trasladar a la región andina el modelo del Alba Militar, es decir, su alianza con Ortega y Chávez, cuando lo que quieren los generales de Lula es un Consejo Regional para prevenir las crisis… pero luchando contra el terrorismo, no tolerándolo.
Y, por último, Correa, temeroso de que le sigan ‘contaminando’ a sus oficiales, ya no quiere enviarlos a los Estados Unidos para que socialicen con otros uniformados del hemisferio y preferiría montar con sus aliados un centro de entrenamiento socialista en el Caribe.
En tal sentido, tendrá que deshacerse de la base de Manta que hasta el momento venía cumpliendo un interesante papel en la lucha contra las drogas, tarea que, como otras relacionadas con el ramo, no parece desvelar mucho al refundador del Ecuador.
En resumen, Correa no quiere relaciones con Colombia, no quiere preocuparse por el terrorismo en la frontera y no quiere fortalecer la lucha contra las drogas. Así que entre más pronto le diga adiós a la base de Manta, más fácil será que Colombia la reciba: ¡Bienvenida, Manta!
1 comentario por mucho
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Y sera que los gringos desde esa supuesta Manta seguiran haciendo “escuelitas” (de inteligencia) como la famosa de juanchito en los 90`s??
Comentario por Federico de la Reguiera Mayo 4, 2008 @ 10:50 pmY donde ponemos a Manta?