Polinotas


“Metáfora, discurso y realidad”
Abril 14, 2008, 9:48 am
Archivado en: Notas académicas

Por Enver Joel Torregroza Lara.

 

Las metáforas están presentes en muchas de nuestras formas de hablar de lo real. Si bien se suele considerar que el recurso a fórmulas metafóricas es un procedimiento desviado que trastoca el normal uso del lenguaje y que por ello no es propio de los esfuerzos por describir científicamente cómo son las cosas, también es cierto que las metáforas han desempeñado un papel central en la reflexión filosófica y en la formulación básica de teorías que intentan explicar la realidad social o histórica. Algunos pensadores contemporáneos han sugerido que el lugar de las metáforas es más decisivo de lo que podría pensarse. Es el caso de Paul Ricoeur, quien advierte del papel de la metáfora en la reconfiguración de lo real (en Del texto a la acción); o el de Jacques Derrida, quien ha puesto en cuestión la posibilidad de entender el concepto mismo de metáfora sin recurrir a alguna forma de desplazamiento semántico, haciendo eco a aquella afirmación de Nietzsche relativa al carácter metafórico de todo concepto (en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral).

Cabe preguntarse entonces si la metáfora no constituye un procedimiento ineludible en la formación del pensamiento teórico. Sea fuerte o débil su papel, la metáfora no es una simple deformación de las formas correctas de hablar, sino un procedimiento que enriquece nuestra comprensión de lo real. Los procedimientos narrativos y poéticos ocupan un lugar significativo en la elaboración de discursos que permiten explicar nuestro mundo, no sólo social sino también natural.

Ricoeur afirma, por ejemplo, que la innovación semántica que proporcionan las metáforas constituye el suelo a partir del cual se elaboran explicaciones que permiten revelar estructuras en los textos y, a fortiori, en “la realidad” entendida como un texto. Según Ricoeur, las metáforas tienen el poder de redescribir lo real, pues si bien en un primer momento rompen por decirlo así el lazo que une el lenguaje al mundo, justamente por ese movimiento del lenguaje hacia sí mismo es que, en una segunda instancia, la referencia poética del lenguaje se realiza, al haberse liberado de su relación directa con lo real constituido. La metáfora opera de modo similar a como opera la ficción narrativa en el rediseño de lo real, siendo lo real algo ya previamente narrado y articulado en una historia, o algo ya metaforizado. La metáfora, desde esta perspectiva, hay que entenderla como el poder dinámico del discurso y como el movimiento de innovación imaginativa que da origen a conceptos.

Ya Platón, no hay que olvidarlo, recurría por ejemplo a una metáfora, la de la escritura, para hablar del verdadero conocimiento, diciendo que éste es “escritura en el alma” (en Fedro).