Polinotas


Como de reality
Julio 6, 2008, 2:18 pm
Archivado en: En la actualidad, Relaciones Internacionales

 

Por:  Andrés MOLANO-ROJAS
El Nuevo Siglo, 07 de julio de 2008

 

Como de reality

 

De no ser porque la suerte de millones de personas está en juego, los acontecimientos de las últimas semanas en Zimbabue podrían parecerle al observador desprevenido como de reality show, de uno incluso muy taquillero, seguramente llamado “cómo destruir una nación impunemente y medrar en el intento”.

Ganador indiscutible sería el inefable Robert Mugabe, héroe de antaño y déspota de hoy, que pasará a la historia con el deshonroso mérito de haber convertido a Zimbabue (otrora considerado como la “joya de África”) en uno de los más menesterosos Estados del mundo, mientras él mismo no ha dejado de enriquecerse gracias al poder omnímodo que ejerce y que respalda con un tupido entramado de corrupción y de intimidación.

Pero no todo el mérito es suyo.  Habría que resaltar también la importante colaboración del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, valedor incondicional y agente oficioso de Mugabe; e incluso la de Morgan Tsivangirai, líder de la oposición zimbabuense, que a mala hora decidió retirarse de las elecciones, ahorrándole así al veterano presidente el esfuerzo de hacer fraude una vez más.  Tampoco podría pasarse por alto la importante contribución de la Organización de la unidad africana, que perdió en Sharm el-Sheikh una oportunidad histórica para demostrar que las instituciones internacionales realmente funcionan; ni la del Consejo de seguridad, en donde tampoco esta vez las grandes potencias han podido ponerse de acuerdo…

Muy entretenido, la verdad.  Casi como un juego de Risk, pero con seres de carne y hueso, y no con fichas de plástico.  +++



La guarida sandinista
Julio 1, 2008, 11:08 am
Archivado en: Relaciones Internacionales

 

La guarida sandinista

                           

VICENTE TORRIJOS R.

 

El comandante sandinista que recibió y concedió en su momento los máximos honores a su colega Manuel Marulanda, se puso de acuerdo con el presidente ecuatoriano, metió en un avión a las tres compañeras de Raúl Reyes y se las llevó a vivir a Managua, donde habrán encontrado a cientos de colegas, todos ellos simpatizantes de la lucha revolucionaria en Colombia.

 

Con ello, el presidente ecuatoriano dejaba absolutamente claro que no era necesario expresar formalmente su adhesión a la Alternativa Bolivariana para las Américas porque, en la práctica, más importantes que las declaraciones son los acuerdos concretos, la coordinación de políticas y la identificación clara de los propósitos compartidos para agraviar a adversarios comunes, como el gobierno colombiano.

 

Por su parte, el comandante Ortega asumía el papel de peón de brega de la revolución bolivariana para aliviarle a su colega ecuatoriano la pesada carga de mantener en su territorio a quienes habían sobrevivido a la operación militar que con mayor contundencia demostró el nivel de complacencia y tolerancia de Quito con la guerrilla colombiana.

 

Pendenciero sin ambages, curtido en las lides del combate a campo abierto y en las intrigas de las operaciones encubiertas, el comandante Ortega se siente autorizado para desafiar a Colombia porque, según él, la tiene emplazada ante la Corte Internacional de Justicia, la ha puesto en su sitio al expresar abiertamente su admiración por el Secretariado, y la tiene entre la espada y la pared provocando a diario a su fuerza naval con decenas de pesqueros jugando al gato y al ratón a uno y otro lado del meridiano 82.

 

Así que por fin le ha llegado la hora al comandante de responder ante la comunidad internacional por sus desmanes y delirios. 

 

Notas de protesta, solicitud de extradición, denuncia de sus actos, debate en la OEA, presencia militar reforzada en las aguas del Caribe y, por què no, un debate de una vez por todas en el mismo Consejo de Seguridad de la ONU son apenas las primeras dosis de Ritalìn que deberá consumir el trasgresor.

 

Palabras más, palabras menos, ha llegado la hora de que se sepa y se sancione el juego que juega el comandante: a quiénes protege, de quién y de qué está siendo cómplice, y qué tanto está promoviendo el terrorismo desde su guarida.   +++

 

 



BIRMANIA, ENTRE VIENTO Y MAREA
Junio 19, 2008, 9:12 am
Archivado en: En la actualidad, Relaciones Internacionales

BIRMANIA, ENTRE  VIENTO Y MAREA           

Ernoko ADIWASITO

Los gobiernos totalitarios en sudeste asiático surgieron durante el período de la Guerra Fría, tales como, el de Birmania en 1962, el de Filipinas en 1965, así como el de Indonesia en 1966. Los dos últimos  han sido derrocados varias décadas después,  por la presión de los movimientos políticos reformistas internos que contaron con la simpatía de Estados Unidos. Ferdinand Marcos perdió el poder en 1986 y Soeharto en 1998, años que correspondieron respectivamente a la iniciación y consolidación de la era de post Guerra Fría. El único que aún se sostiene es el de Birmania, el cual surgió a raíz de un golpe de estado, cuyo resultado es  la creación de la Junta militar que se denomina Consejo de Estado de Paz y Desarrollo. En sus cuarenta y tantos años en el poder, el régimen militar birmano, se ha caracterizado por su actitud muy nacionalista, aislado de la comunidad internacional y es obsesivo por mantener unido el país ante diferentes conflictos internos de sus regiones a lo largo de su historia. Es un país que se constituye de más de cien grupos étnicos. Durante la Guerra Fría, trató de mantener su actitud neutral frente a las rivalidades de las dos superpotencias de ese momento. Después de ese período, el creciente poder económico chino así como el de la India – sus vecinos-  se manifiesta también en la mayor presencia política en el país y en la región.

Mala gobernanza y  pobreza

Birmania, en el período de posguerra, perteneció a los países prósperos en la región; además de ser autosuficiente en arroz, producto principal de la dieta asiática, en el momento cuando sus vecinos, India y China, padecían de hambruna, era también uno de los abastecedores principales del mundo junto a Tailandia. El país es rico en recursos naturales tales como madera, gas natural, aluminio, estaño, plata, cobre, carbón, tungsteno, petróleo  y piedras preciosas.  Con 49 millones de habitantes, y con el área un poco mayor que Francia, hoy en día es uno de los países más pobres de la región y el más aislado del resto del mundo. De acuerdo a los índices de la calidad de vida del año 2005,  entre  las 40 capitales del mundo con los índices más bajos, Rangún ocupa el lugar 31 con 49.3. (Bagdad es el número uno, o sea, el peor del mundo, con 14.5). Se trata de los índices elaborados con base en 39 variables, compuestas, desde la variable del nivel del ingreso, la calidad de vivienda, el acceso al agua potable, a servicios de la salud, pasando por el acceso a la educación y,  a la recreación, hasta la estabilidad política. Según datos de PNUD del 2007, la expectativa de vida para el promedio entre hombres y mujeres birmanos en 2007 es de 60.8 años.

En el plano político, la respuesta que ha dado el régimen militar frente a la lucha de reivindicación de los derechos de  las minorías étnicas en la región Shan en la parte nordeste del país, así como frente al grupo étnico Karen, siempre ha sido represiva. De la misma manera frente los oponentes políticos a nivel nacional. En 1990 el régimen se rehusó a reconocer la victoria clara del 82.5% de la Liga Nacional para la Democracia, LND,  en las elecciones generales para la Asamblea Nacional y a partir de ese año dicha Asamblea quedó anulado de la vida política del país, quedando el poder absoluto en las manos de la Junta Militar. El gobierno militar  respondió con una represión brutal a las manifestaciones  de los opositores que protestaron en contra del rechazo del régimen al resultado electoral. De esa represión resultaron muertos cientos de miembros de la oposición. Ese hecho se repitió otra vez cuando, en el año pasado, los soldados acribillaron  a los monjes budistas quienes, durante varias semanas marcharon pacíficamente en varias ciudades del país exigiendo la restauración de la democracia.

Muchos de los opositores del régimen están en las cárceles como presos políticos y, entre ellos se encuentra la líder de la LND Aung San Suu Kiye, la hija del general Aung San, el héroe nacional de la independencia, asesinado en 1947. Suu Kiye, educada en Oxford y en NYU y ganadora del premio Nobel para la paz en 1991, está bajo prisión domiciliaria desde 1989 con algunas interrupciones entre  los años 2002 y 2003.

La importancia de China e India en la región

India comparte frontera común de 1500km con Birmania en el lado occidental, mientras que China lo hace en el oriental a lo largo de más de 2000km. China es el socio comercial más importante junto con Tailandia e India, y su relación con el país va más allá de la puramente económico- comercial,  y apunta hacia interés geopolítico en la región. A China e India les interesa tener una Birmania estable, condición que , eventualmente, el actual régimen les puede  brindar. Tanto India como China tienen interés en el suministro estable del gas natural birmana, así como de otros recursos naturales para sus industrias.  Actualmente, China, está construyendo gasoducto de 2380km que transportará el producto desde el  yacimiento de la costa Arakan en Birmania hasta la Provincia china de Yunnan. Es de anotar por otra parte que, según fuente británica, existen 26 firmas transnacionales chinas trabajando en Birmania desarrollando 62 proyectos de inversiones. China exporta a ese país productos manufacturados que varían desde maquinaria, equipos de transporte, bienes de consumo, hasta equipos militares. El comercio fronterizo entre los dos países es muy vivo, donde se transa el  30% de los bienes manufacturados chinos que entran  al mercado birmano. Por otra parte, India tiene un gran proyecto de infraestructura terrestre  que va a unir los dos países en el flanco noroeste.

En el marco del interés estratégico de china en la región, vale la pena destacar la construcción de poderosos radares militares, en la isla de Coco, al norte de las islas Andaman de India, los cuales facilitan mucho el control a la entrada de los barcos al estratégico estrecho de Malaca, proyectos que preocupan a los países contiguos.

La comunidad internacional y algunos gobiernos en forma individual han intensificado la presión a la Junta militar para liberar a los presos políticos y para realizar apertura política hacia una democracia, sin resultados deseados. El  intento de condenar a ese país vía resolución del Consejo de Seguridad ha fracasado por el veto que impusieron China y Rusia. Las sanciones comerciales de EU y de la Unión Europea tampoco han dado resultado. Al contrario, en desafío a las presiones internacionales, el 10 de Mayo pasado, la Junta realizó y  “ganó” un referendo, sobre una reforma constitucional para garantizar la perpetuación de los militares en el poder, en medio de los cien mil muertos víctimas del ciclón Nargis que aún no fueron rescatados del agua y de los escombros.

Las presiones externas hacia Birmania sin tener en cuenta  el rol de otros actores en la región, difícilmente serían efectivas, tal como ocurrieron, inicialmente, aquellas contra Corea del Norte. Posteriormente, cuando se incluyeron a China y Rusia en el Grupo de los Seis, se llegó a un acuerdo. Para Birmania, una alternativa podría consistir en un manejo político a través del organismo multilateral regional ASEAN, del cual ella es socia, con la participación China, e India, así como no se debería descartar el concurso de la ONU.

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*Publicado en El Nuevo Siglo, 7 de Junio de 2008.



Horizonte de paz y consolidación
Junio 17, 2008, 12:52 pm
Archivado en: Relaciones Internacionales

VICENTE TORRIJOS R.

Entrevista para el diario La Tercera, de Santiago de
Chile.

¿Cuál ha sido el impacto de la Política de Seguridad
Democrática en el estado actual de las Farc ?

Ha sido devastador.  A pesar de contar con el mejor
apoyo político en los gobiernos de Ecuador y
Venezuela, las Farc y el Eln no han podido superar la
‘resistencia activa’ en que las tiene sumida la
ofensiva estatal.  Aún cuentan con poderosos recursos
pero no saben o no pueden convertirlos en ventajas y
avances para la causa revolucionaria.

¿Cuáles han sido los pilares de esta política ?

La estrategia anti-insurgente del presidente Uribe
podría entrar fácilmente en la antología universal
sobre esta materia : control territorial y movilidad
asegurada, apoyo popular y rehabilitación productiva,
cubrimiento de áreas transfronterizas, agobio
financiero al adversario, y pocas pero definitivas
alianzas internacionales.

Además de la pérdida de líderes como Marulanda o
Reyes, ¿en qué hechos se manifiesta también este
acorralamiento a las Farc ?

Las Farc saben que militarmente están estancadas y que
dedicarse puramente al terrorismo es una aventura
descabellada.  Se dedicaron a la política,
convirtiendo a los secuestrados en un botín político
para que la causa humanitaria les diera reconocimiento
y validez.  Pero ese avance político se cortó de un
tajo cuando el principal cabecilla, Raúl Reyes, cae en
combate en territorio ecuatoriano.  La información de
sus computadores puso al descubierto el apoyo que las
Farc recibían de Ecuador, Venezuela, y políticos
colombianos.  Su proyecto político ha quedado
desenmascarado y neutralizado por completo.  Chávez
debe estar muy compungido con todo lo que está pasando
porque Colombia era la pieza del rompecabezas
estratégico que aún le faltaba por llenar.

¿Cuán importante ha sido el fortalecimiento de las
FFAA en este retroceso de las Farc ?

En los últimos diez años, los altos mandos militares
colombianos se identifican por su impecable
preparación intelectual y destreza en el combate.  El
equipamiento ha sido cuidadosamente seleccionado.  El
entrenamiento del soldado profesional se ha
sofisticado al máximo.  El apoyo empresarial ha
facilitado recursos clave, el apoyo popular garantiza
la movilidad y sostenibilidad de las operaciones, y
las alianzas internacionales reportan información,
alta tecnología y cobertura más allá de las fronteras.



Ecos del no
Junio 15, 2008, 1:45 pm
Archivado en: En la actualidad, Relaciones Internacionales

 

Por:  Andrés MOLANO-ROJAS
16 de junio de 2008

 

Ecos del No

 

“Por los servicios públicos, la democracia y la neutralidad:  Vote no a Lisboa” —decía una de las pancartas de los opositores irlandeses al nuevo tratado de la Unión europea.  En otra podía leerse una advertencia directa y contundente:  “Lisboa cuesta:  Más impuestos, menos poder”.  Y aunque su victoria en el referendo del jueves pasado esté lejos de ser contundente, no cabe duda de que reviste una enorme importancia para el futuro de Europa.

A fin de cuentas, el Tratado de Lisboa es el segundo intento por modernizar la estructura institucional de la Unión y profundizar la integración política, tras la fallida Constitución de 2005.  Contempla la introducción de figuras nuevas (un presidente, un “canciller europeo”), el reforzamiento de las competencias legislativas del Parlamento, una carta de derechos fundamentales vinculante y justiciable, una reducción del tamaño de la Comisión —cuyos miembros serían ahora rotativos—, y procedimientos de decisión más ágiles y fluidos.   Los resultados del referendo de Irlanda amenazan, si no con bloquear, por lo menos con entorpecer y dilatar una vez más ese proceso.

Seguramente lo ocurrido no constituye una hecatombe para el proceso de integración europea, que ya antes ha sorteado con éxito las dificultades.  Pero más allá de los efectos intraeuropeos del no de los irlandeses, queda en el aire la preocupación acerca de si Europa está realmente preparada (y dispuesta) a jugar en el escenario global el rol que el mundo espera de ella, para lo cual una reforma à la manière de Lisbonne parece imprescindible.  +++

 



El tendido de la red
Junio 12, 2008, 12:07 pm
Archivado en: Relaciones Internacionales

VICENTE TORRIJOS R.

Entrevista para el diario Correio Braziliense (segunda
parte).

El ministro de la Defensa dijo que hay problemas de
comunicación entre los frentes y que no hay
concordancia con el nuevo liderazgo. ¿Qué impacto
puede tener eso en las Farc ?

El nuevo Secretariado de las Farc sólo tiene tres
caminos : o negocia una rendición honrosa y respetuosa
; o trata de hacer ajustes organizacionales para
restablecer la confianza interna y los contactos
nacionales e internacionales (ahora que la
‘farcopolítica’ ha sacado a la luz toda la red de
apoyos que tenía) ; o se lanza a perpetrar actos
terroristas para demostrar que todavía tiene capacidad
militar y que no ha perdido su identidad
revolucionaria.  Ninguna de las tres opciones es
fácil, y ninguna le devolverá la posibilidad de llegar
algún día al poder en Colombia.  Pero tal vez la más
sensata sea la primera : negociar su entrega antes de
que sea demasiado tarde.

¿Piensa que el fin de los secuestros de Ingrid
Betancourt y de los otros rehenes está cerca ?  ¿Por
qué?

El proceso Farcopolítico ha revelado toda la red de
contactos que tienen las Farc dentro y fuera de
Colombia.  Las Farc hacían uso de esos contactos para
manejar a los secuestrados como botines de guerra,
como mercancía política.  Gracias a esos contactos
humanitarios, como el presidente Chávez, por ejemplo,
las Farc obtenían máximo reconocimiento mediático y
hasta diplomático.  Ahora que todo esto ha quedado al
descubierto, ya no podrán seguir manejando a los
rehenes de esa forma.  En otras palabras, los rehenes
han perdido valor político y pasan a convertirse en un
lastre muy pesado para una organización tan débil
desde el punto de vista operativo.

O sea, que desde un punto de vista estrictamente
racional, lo mejor que las Farc podrían hacer es
entregar a los secuestrados como punto de partida de
un proceso negociado de rendición con el
acompañamiento de gobiernos como el de Venezuela o
Ecuador.

En todo esto el papel de Chávez y Correa puede ser muy
importante, pero lo primero que tendrían que hacer es
retractarse y no seguir apoyando a la guerrilla en los
niveles logístico-militar, político y financiero.

Tal como sucedió entre la Unión Soviética y la
guerrilla centroamericana, si Chávez y Correa les
negasen el apoyo a las Farc, la guerrilla no tendría
más remedio que abandonar la violencia como método de
acción política.



¿A quién le importa América Latina?
Junio 8, 2008, 1:05 pm
Archivado en: Relaciones Internacionales

 

¿A quién le importa América Latina?

 

Por:  Andrés MOLANO-ROJAS

09 de junio de 2008

 

Una de las características más llamativas del actual escenario internacional es la discreta participación que, en general, América Latina tiene en los asuntos globales.  Ni las grandes aspiraciones geopolíticas de Brasil, ni el potencial económico de México, ni la prolongación terminal del conflicto colombiano (y del inhumano cautiverio de cientos de secuestrados), ni mucho menos la vocinglería petrofinanciada y antiimperialista de Chávez, parecen bastar para sacar a la región de su aparente “irrelevancia”.

En ocasiones esa irrelevancia parece combinarse con una profunda sensación de soledad y de abandono (¿de quién?), y en otras, con una superficial insolencia (¿contra quién?).  La mayor parte de las veces, sin embargo, América Latina se asemeja más a un personaje en busca de autor, y no por falta de drama, sino más bien por pura falta de voluntad para asumirlo, para representarlo y superarlo, con todo lo que eso implicaría, en lugar de andar dando tumbos, como un errante fantoche, tratando a toda costa -como los seis personajes de Pirandello- de “hallar la palabra que nada dice, pero que nos da la paz“.  Esa palabra puede ser “revolución” o “seguridad”, “patria” o “socialismo”, da igual.  Las palabras no resuelven los problemas.  A veces más bien los enmascaran.

Puede que América Latina, hoy día, no le importe a nadie.  Quizás es un destino merecido:  el destino de pueblos que viven su historia pasmados o indolentes, quejumbrosos o suplicantes, derrochadores o mezquinos, esperando una vez tras otra su segunda oportunidad sobre la tierra.  +++

 

 



Punto final
Junio 3, 2008, 11:38 am
Archivado en: Relaciones Internacionales

VICENTE TORRIJOS R.

Entrevista para el diario Correo Braziliense, de
Brasilia (primera parte).

¿Usted piensa que las Farc lograrán mantener la unidad
después de la muerte de Marulanda ? ¿Cómo es posible
?

Con las Farc sucede lo mismo que en Cuba. La
desaparición de Marulanda estaba contemplada,
estudiada y calculada. De hecho, el poder real era
Raúl Reyes, el cabecilla eliminado en territorio
ecuatoriano. Pero las Farc han tenido un gobierno
colegiado, de tal modo que ni siquiera Marulanda, o
Reyes, ejercen un poder omnímodo.

En otras palabras, el problema que tienen las Farc no
está en la cúpula, sino en la relación que hay entre
la cúpula y la base combatiente.

Ahora las estructuras están desconectadas entre sí.
Reina la incertidumbre, la desconfianza y la desazón.
La guerrilla sigue siendo poderosa, conserva la
capacidad de ejecutar actos terroristas importantes.
Han obtenido armamento sofisticado gracias a la
permisividad de los gobiernos del área. Pero no han
podido usar todos esos recursos para obtener avances
estratégicos.

Tienen mucho dinero, pero no saben cómo usarlo. En
estos momentos han llegado a tal extremo que ni
siquiera pueden garantizar la satisfacción de las
necesidades mínimas del combatiente raso.

¿Es probable un alzamiento dentro de las Farc que
lleve a la desarticulación de la guerrilla ?

No. El Secretariado de las Farc ha sido la estructura
mítica que ha garantizado la unidad, la cohesión y la
confianza. Los guerrilleros rasos confiaban en una
dirección que combinaba el culto a la personalidad con
la responsabilidad colectiva. Pero ahora, cuando la
ofensiva estatal rompe esa armonía, el problema no es
que haya una pugna sangrienta por el poder entre los
cabecillas, ni un alzamiento de los combatientes.

El problema es que se quiebre unidad de mando, el
espíritu de cuerpo, la moral de combate y, sobre todo,
la confianza interna. En este momento la estrategia
gubernamental de ofrecer recompensas por los
cabecillas hace que los guerrilleros se sientan
‘durmiendo con el enemigo’.

Dicho de otro modo, la guerrilla ha perdido el apoyo
de la población, luchan contra una democracia,
dependen del secuestro o del tráfico de drogas para
subsistir, ejercen influencia política internacional
porque tienen rehenes en su poder, y como si fuera
poco, están aliados a gobiernos que intervienen en los
asuntos internos de Colombia. En definitiva, se han
inventado los mejores métodos para estropear una
revolución.



Morir de viejo…
Mayo 26, 2008, 9:05 pm
Archivado en: General

 

Por:  Andrés MOLANO-ROJAS

26 de mayo de 2008

 

Morir de viejo

 

Ahora que las Farc confirmaron la muerte de Tirofijo, “de un infarto y en los brazos de su compañera”, cabe preguntarse si el octogenario líder insurgente —acaso el guerrillero “más viejo del mundo”— representa el heroísmo de su causa, o más bien, la terquedad y el anquilosamiento de una organización que como él, al paso que va, acabará muriendo de vieja.

 

Sobreestimar el impacto real del deceso de Tirofijo sería un craso error (a pesar del carácter casi puramente emblemático del rol que desempeñaba), sobre todo si se acompaña de un apresurado triunfalismo que desconozca, entre otras cosas, que el fin de las Farc —ya sea por desmovilización, por derrota militar, o por implosión—, no resolverá por sí sólo la compleja problemática de seguridad interna del país.  Pero no hay duda de que su muerte y las circunstancias en que se produjo reflejan muy bien la situación en que las Farc se encuentran.

 

Las insurgencias también mueren de viejas.  Aunque en principio puedan ser indiferentes al paso del tiempo, a la larga no pueden eludirlo.  Si ocasionalmente eligen la inhibición y el repliegue por razones tácticas, no sobreviven —como tales— cuando éstos se vuelven la única estrategia posible.  Y aunque a veces puedan transformar un aparente retroceso táctico en un éxito estratégico, rara vez resisten la inmovilidad y el confinamiento prolongados.

 

Las insurgencias también mueren de viejas.  Cuando así pasa, el problema entonces es el de controlar su agonía.  Y sobre todo, el de evitar su reencarnación.  +++

 



La muerte de Marulanda: motivo de júbilo o de preocupación?
Mayo 24, 2008, 5:28 pm
Archivado en: En la actualidad

Por Juan Carlos Guerrero

La muerte de Manuel Marulanda es un hecho que tendrá una trascendencia indudable. No tanto desde un punto de vista militar, pues el legendario jefe de las FARC, más que un guerrero imprescindible, era un símbolo de la guerrilla. En efecto, Marulanda encarnaba la unidad del movimiento armado. El no era únicamente el jefe máximo, respetado y admirado por muchos guerrilleros. El simbolizaba también la vieja resistencia campesina y la guerrilla rural, lo que constituye buena parte del imaginario alrededor del cual se ha forjado la historia y la identidad de este grupo armado.

Es muy probable que la muerte del mítico jefe produzca júbilo en una opinión pública mayoritariamente hastiada de la lucha subversiva. Sobre todo si, como es de esperarse, el gobierno colombiano convierte este acontecimiento en un nuevo parte de victoria de la política de seguridad democrática. Es claro que, independientemente de que la causa de la muerte haya sido natural (un paro cardíaco) o el producto de una operación militar (un nuevo bombardeo), las Fuerzas Militares y el gobierno presentarán el hecho como un “golpe crucial” a las FARC.

Este golpe es fundamentalmente de carácter simbólico. Pero no cabe duda de que tendrá efectos en la organización y los modos de operar de las FARC. La tendencia a la independencia de los frentes, que ya era un hecho desde hace más de una década, va seguramente a reforzarse. Hace ya varios años que los frentes de las FARC gozan de autonomía financiera, de manera que cada uno decide, sin rendir mayores cuentas al Secretariado, cómo sostenerse, es decir, hasta qué punto recurrir a los secuestros, la extorsión y el tráfico de la droga. Los testimonios de los guerrilleros desmovilizados dan cuenta de la existencia de frentes ricos y boyantes, y de otros pobres y en franca decadencia (muchos de los cuales han incluso desaparecido). Parece ser que los frentes cuyos miembros están más politizados son los más pobres, mientras que los que han dejado la política en un segundo plano son los más ricos.

Con la muerte de Marulanda, el Secretariado puede perder fuerza, y las tendencias centrífugas pueden reforzarse. En ese sentido, las FARC podrían entrar en una fase de descomposición acelerada, no sólo en términos de su unidad como organización, sino también en términos del reforzamiento de una cultura mafiosa. Esta situación no debería llenarnos de júbilo, pues una guerrilla descompuesta y fragmentada no será precisamente mucho más fácil de combatir. Lo ocurrido con los antiguos combatientes de América central que hoy conforman esas bandas armadas llamadas “Maras”, presentes incluso en los Estados Unidos, es una prueba de ello. También lo es, lo sucedido con la descomposición de los dos grandes carteles de la droga colombianos, el de Medellín y el de Cali, que dieron lugar a una miríada de cartelitos, no menos mafiosos, ni menos poderosos. Y qué decir de las cuadrillas de cuatreros y de bandoleros al final del período de la Violencia, que se perpetuaron durante un tiempo y que fueron muchas veces la base de nuevos grupos armados?

Lo más preocupante de esta fase de descomposición de las FARC es la manera como ella va a ser percibida por la opinión pública. Sin duda, una gran mayoría de los colombianos va a quedar persuadida de la posibilidad de una victoria militar total sobre las FARC. Y ese estado de ánimo puede llevarnos a ignorar una oportunidad única: la de ofrecerle a los combatientes de esa guerrilla, una “salida digna” de la guerra. Es justamente ahora, cuando hay signos evidentes de debilitamiento de las FARC, que esa oferta tiene sentido. Es en este momento que muchos guerrilleros podrían acogerse a ella, especialmente los más politizados (los cuales aún existen, aunque se piense que las FARC hace mucho que perdieron toda tipo de ideología).

El problema es que “la salida digna” no consiste simplemente en estimular la deserción. Es probable que por temor, o atendiendo al llamado de otros guerrilleros desmovilizados, ocurran unas cuantas desbandadas. Pero la deserción no es una decisión fácil de tomar para ningún guerrillero. No sólo por los riesgos personales, pues, como bien se sabe, las FARC son una organización que castiga fuertemente a los desertores. También por lo que ella significa en términos de la ruptura de una trayectoria biográfica a la cual cada guerrillero ha intentado darle un sentido subjetivo. No es sencillo para muchos hombres y mujeres de extracción esencialmente rural, que por una u otra razón se han convencido de luchar por una causa justa, incorporarse a la vida civil, sintiendo que el gobierno y la sociedad los designa simplemente como terroristas y delincuentes. Estos señalamientos hacia los guerrilleros desmovilizados son una de las pruebas más duras para los que deciden abandonar las armas.

El riesgo que se corre ahora no es sólo el de la consolidación de una organización mafiosa, sino también el de la radicalización de la guerrilla mediante una oleada de actos terroristas. En ese sentido, son inquietantes las múltiples incautaciones de explosivos que las Fuerzas Armadas han venido realizando últimamente tanto en zonas rurales, como en las urbes. Si en esta coyuntura el gobierno y la sociedad no logran presentar a los combatientes de la guerrilla una “salida digna” de la guerra, es muy probable que aquéllos que no logren desertar, se queden atrapados en una organización en plena descomposición.